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En todos los estudios que se elaboran para analizar cuáles son los supermercados más caros, los Sánchez Romero se llevan siempre la palma; tienen los precios más elevados del país, según la OCU, y llegan a ser más de un 40% más caros que el supermercado más barato del territorio nacional.

Lo curioso es que, a pesar de tener los precios más caros, los sueldos de sus empleados son casi los más bajos, al menos comparativamente hablando. Apenas son mileuristas, y sobre sus cabezas pende la espada de Damocles. Este es el mejor significado de mileurista.

Si este año el margen de beneficios de la empresa no cae más de tres puntos porcentuales, tendrán suerte y únicamente les bajarán el sueldo un 10% (cobrarán 900 euros), pero si la cadena no aguanta las ventas… Los despidos sobrevuelan el ambiente. Ahora bien, habría que ver el sueldo de cada uno de los altos cargos de la empresa, porque el de uno que ha trascendido, su administrador único, supera los 200.000 euros anuales.

La situación de los supermercados ha ido pareja a la crisis: en cuanto ha arreciado el temporal, los ahorradores se han ido a comprar a otras cadenas más económicas y Sánchez Romero ha visto cómo una de sus grandes bazas, las cestas de Navidad, ha ido perdiendo fuerza de venta año tras año (han cedido casi un 40%). En 2012 ya refinanciaron deuda por valor de 20 millones de euros, pero la situación no mejora y los acreedores les siguen apretando las tuercas. Pero, ¿tiene sentido el modelo de estos supermercados en un entorno hostil como el que vive ahora mismo España?

Parece que no. Cuando incluso Mercadona ha abierto un supermercado en la calle Serrano de Madrid (Esperanza Aguirre fue a la inauguración), la filosofía de la cara exquisitez de los supermercados Sánchez Romero pierde sentido. O pierde clientes… Puede salvar el tipo por sus activos inmobiliarios, ya que es dueño de todos los locales que tiene en los mejores barrios de Madrid, aunque, si se viera en la necesidad de vender esos activos, tampoco estaría en el mejor momento para entrar al mercado, si bien son locales amplios y en barrios buenos de la capital, con lo que seguro no le faltarían compradores.

Conformarían un paquete inmobiliario muy interesante, pero deberían recortar el precio después del pinchazo de la burbuja inmobiliaria y todavía podrían tardar en encontrar compradores. De momento el grupo no se plantea esta opción: la única que ven viable es recortar el sueldo a sus empleados; no adecuar su política a la realidad y rebajar precios, sino ahogar un poco más a sus trabajadores. A esos que tienen unos sueldos que, en neto, apenas llegan a los 1.000 euros. ¡Qué país!