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Entraña en si misma las contradicciones que caracterizan a muchos medios de comunicación. Ya se sabe que “Del dicho al hecho… Hay un trecho” y en esta línea sobrevive el diario local “La Gaceta de Salamanca”.

El periódico nació en la década de los años 20 (no tan felices como en Estados Unidos) españoles, con un espíritu claramente conservador, católico y de ideología de derechas. Una línea editorial que ha mantenido a lo largo de los años, suavizándose más o menos en función de la conveniencia de las circunstancias.

Claro está que La Gaceta de Salamanca se ha aprovechado de la mala memoria de este país que olvida a quienes ayer decían blanco y hoy dicen negro. El periódico mantiene en esencia ese giro hacia el conservadurismo y la tradición y de hecho, es uno de los pocos, si no el único que mantiene su sección de noticias del campo.

De este modo lleva a primera línea al mundo de la agricultura, a esa Castilla de cosechas y siembras que de manera austera, conseguía comer y respirar bajo el yugo otrora de la dictadura, actualmente de la (presunta) democracia.

Al igual que el resto de medios de comunicación, La Gaceta de Salamanca, pilar en papel de la historia salmantina (al menos de la de un determinado sector ideológico) sufre en primera persona el continuo goteo de caída de ventas.

El negocio de los medios de comunicación tradicionales está en entredicho, tanto que todos tienen ya su edición online que por cierto suele ser gratuita frente a lo que cuesta el diario. Sin embargo a La Gaceta de Salamanca debe de irle viento en popa puesto que cuenta con una Fundación a través de la que, por ejemplo, regaló la restauración de un tapiz a la Universidad salmantina en 2010.

Curioso cuando menos puesto que, años atrás, La Gaceta de Salamanca consideraba que acercarse a según y qué facultades de la Universidad no era muy apropiado puesto que eran “un nido de rojos”. (Salvados los estudiantes de Ciencias, se refería a la Facultad de Geografía).

Consideraciones monetarias a un lado, llama la atención que La Gaceta de Salamanca apueste por el mundo del corazón en sus contenidos, cuando ha presumido siempre de su línea editorial seria y conservadora.

Parece que no encaja mucho la mezcla de la víscera con el ideario de respeto y seriedad que preconiza el diario. Así se puede encontrar la firma de libros de Belén Esteban como noticia de portada de su edición online. Muy local la información y muy relevante, sí.

Este tipo de periódicos nacen con vocación de dar respuesta a los ciudadanos de la zona, del acontecer más cercano. Pero claro, la firma de libros de Belén Esteban está íntimamente ligado a la búsqueda de la rana en la Universidad Salmantina, hay claros lazos de unión entre la custodia de la hija de Eugenia Martínez de Irujo y las noticias del campo.

Al final habría que rasgarse menos las vestiduras con las críticas a los programas del corazón porque la víscera sigue siendo un reclamo exitoso para atraer lectores. Es así, el ciudadano lee más a Belén Esteban que a Almudena Grandes. Claro, una es princesa y otra no. (La otra es reina de las letras).