Seleccionar página

Un analista financiero debe andar por la vida trajeado y engominado. De lo contrario, sus tesis no gozarán del mismo y respetado impacto. Es puro marketing, escaparate, igual que lo es ese currículum vítae que dice que el economista en cuestión es licenciado por Harvard.

Pudo haber copiado en los exámenes y haber sido un alumno tirando a gris, pero los tópicos construyen realidades que, después, se ve obligado a derribar el director Charles Ferguson con documentales tan espeluznantes como Inside job.

Afortunadamente, los que ven más allá del escaparate, los auténticos expertos, desdeñan la apariencia y van al fondo: “¿Harvard? ¡Bravo! Pero, dime, ¿tú qué sabes realmente?”.

Abajo los prejuicios. Está comprobado que terminar la carrera de Economía en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) resulta más complicado que hacerlo en la de Comillas (el antiguo Icade).

Es una cuestión de lógica, pues en la UNED el alumno tiene que buscarse la vida por su cuenta, por mucho que existan a disposición del estudiante tutorías, cursos virtuales, una plataforma online, ejercicios y la posibilidad de participar en trabajos presenciales con compañeros. Se trata, en definitiva, de un sistema clásico, a la antigua, como dirían algunos: temario, estudio y exámenes.

Sin muchas más pistas. Es el método del opositor. De ahí que se considere que la UNED, donde hay que aprenderse hasta la última coma del programa completo, sea la antesala de la pelea por la plaza pública.

De entrada, ante la persona que aprueba a distancia una carrera como Economía hay que quitarse el sombrero. Y eso lo saben las empresas, que valoran el talento, el tesón y la capacidad de trabajo. Los responsables de los departamentos de recursos humanos lo tienen muy en cuenta, porque la titulación habla del tipo de persona que tienen enfrente.

Por lo general, se trata de mayores de 25 años, gente que ya cuenta con una carrera en su historial y que, en muchos casos, compagina trabajo y formación para resultar más competitiva en su propia empresa o en el mercado laboral.

A pesar de su juventud, el sistema de estudios de la UNED tiene solera. Acaba de cumplir 40 años, tiempo más que suficiente para convertir a la institución en la mayor universidad de España (26.000 alumnos) gracias a la labor de sus centros asociados.

Además de sus rigurosos programas, la UNED convoca exámenes presenciales y ha marcado un alto nivel de exigencia, que es su gran baza para mantener el prestigio y la seriedad después de cuatro décadas.

En los rankings mundiales de universidades a distancia, la UNED aparece en los puestos de cabeza y su modelo es el que han seguido países como Italia.