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Tanto casados como solteros o divorciados… El flirteo no reconoce estados civiles y por mucho que en las encuestas todo el mundo afirme que es fiel a su pareja, la realidad es bien distinta. Es tan distinta que hasta ha dado para un buen negocio en internet.

El esfuerzo de salir, conocer a alguien e intentar seducir tomando algo se ha transformado en: aprenda rápidamente a escribir en el ordenador porque se liga más en la red. Y como está delante del ordenador, puede hacer como que trabaja.

En ningún caso queremos contribuir a la falta de productividad del trabajador, es más, el perfil real de muchos usuarios de Badoo responde a ¡jefes! Sí, a directivos que quieren desconectar y dejar el estrés de lado y escogen el anonimato de internet para el flirteo.

En muchas ocasiones no se pasa la barrera de la virtualidad, los psicólogos explican que la fantasía de estar con otras personas que no sean su pareja –si es que usted está emparejado- es normal y que de vez en cuando la autoestima necesita una dosis de vitamina, sentirse atractivo es una necesidad muy humana.

Pero entre los casi dos millones de personas que han abierto su perfil en Badoo, hay de todo, como en botica. Los flirteos virtuales pueden pasar a ser reales y cuidado porque en ese momento la carroza se convierte en calabaza y las fotos de la rubia despampanante que ha visto en la red social, se convierten en una persona normal y corriente. Es una de las trampas de esta descarada red en la que podemos seleccionar al abrir nuestro perfil que queremos tener citas, ¿para qué perder el tiempo?

Cuando se trata de un entretenimiento o de una fantasía no hay problema, pero si se va a tomar en serio esto de conocer amigos en Badoo, vaya con los ojos bien abiertos puesto que el anonimato de la red permite a todo el mundo camuflarse o falsear la realidad en ocasiones.

Es el fenómeno que se conoce como Catfish, la falsificación de nuestra identidad en la red para curiosear, para investigar a personas de nuestro entorno o incluso para intentar hacer daño. Se llegan a dar situaciones tan cómicas como que algunos empleados han llegado a quedar en un cita con sus jefes, sin saber cada uno quién era el otro, claro, hasta que se han dado de bruces con la realidad…

Es curioso pero la imagen del joven atormentado, solitario, feo e insociable que necesita de internet para ligar ha pasado a la historia (si es que alguna vez fue así). Hay perfiles de lo más variado y los análisis apuntan que en Badoo hay un porcentaje importante de perfiles de directivos de empresas, tal vez los príncipes y princesas de cuentos ya no estén en el baile, sino en la red. ¿Echamos la caña?