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Con una plantilla de casi 23.000 empleados y unos ingresos cercanos a los 32.500 millones de euros, Endesa, presidida por Borja Prado y presente en el Ibex 35 hasta finales de diciembre de 2013, es el segundo grupo energético español, por detrás de Iberdrola y por delante de Hidroeléctrica del Cantábrico, Nexus y Bio Oils Energy, un gigante presente en Portugal, Marruecos, Brasil, Chile, Argentina, Colombia y Perú, con más de 25 millones clientes, una potencia instalada superior a los 40.000 MW y una capacidad que ronda los 140.000 GWh.

La compañía nace en Madrid en 1944 y su primer gran proyecto es la central térmica de Compostilla, en Ponferrada (León); las obras arrancan en 1945 y la planta no se pone en marcha hasta 12 años más tarde, lo que supone el pistoletazo de salida a una exitosa carrea de fondo: en 1972 se funde con Hidrogalicia y en 1983 se constituye como grupo, tras la adquisición de Enher, Gesa, Unelco, Encasur y ERZ.

Son tiempos de crecimiento en el territorio español, de construcciones en A Coruña, Teruel, Zaragoza, Almería, Ceuta, Melilla y Tarragona, donde activa el segundo grupo de la central nuclear de Ascó.

Tras colocar acciones por primera vez en 1988 (el Estado empieza a reducir su participación) y después de debutar en Wall Street, la empresa entra hambrienta en la década de los noventa, así que compra importantes paquetes de Electra de Viesgo, Fecsa, Sevillana de Electricidad, Nansa, Electricidad de Argentina, Yacilec, Hidroeléctrica de Cataluña, la lusa Tejo, Edenor, Aguas de Barcelona y el operador de telefonía móvil Airtel. Además, en 1997 lidera Retevisión, que se lanza a competir con Telefónica.

Endesa se instala en el siglo xxi ya como una empresa privada, lo que la convierte en un caramelo: en 2005 y 2006 es objeto de dos OPA, ambas sobre todo su capital. La primera, hostil, es lanzada por Gas Natural; la segunda, por la alemana E.ON, que es quien finalmente recibe el visto bueno de la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Mientras se negocia la operación, Acciona se hace con el 23% de las acciones del grupo y Enel adquiere el 10%.

Es precisamente la italiana quien se lleva el gato al agua en 2009: los contactos con E.ON no llegan a buen puerto y Enel compra la parte de Acciona y acaba asumiendo el 92% del capital social de Endesa. De esta manera se le da carpetazo a uno de los culebrones empresariales más sonados de la historia reciente de España.