El paro: qué es y qué tipos de paro existen

En paro solamente están los mayores de edad que no tienen trabajo pero lo buscan activamente. No son desempleados, por tanto, ni aquellos que han tirado la toalla dado el actual panorama laboral ni quienes de manera voluntaria no realizan ninguna tarea remunerada.

De ahí que ni los primeros ni los segundos formen parte de la población activa.

Existen tres tipos de paro: el friccional, el estructural y el cíclico. El friccional es el paro inevitable a corto plazo que depende de cambios (fricciones) puntuales en la economía de los países y de las empresas (recortes de plantilla, reestructuraciones…) y en la vida de los ciudadanos (una mudanza a otra región, el periodo de espera desde que se acaba la carrera hasta que se consigue un contrato…).

En un contexto de desempleo friccional el número de puestos de trabajo destruidos coincide con el número de vacantes, lo que significa que los parados tardan muy poco tiempo en colocarse de nuevo (o por primera vez). Se trata de una situación ideal (¡el ansiado pleno empleo!): el mercado laboral se muestra estable y dinámico, y la relación entre la oferta y la demanda se mantiene constante, ya que las mismas fricciones que provocan la destrucción de puestos de trabajo son también la causa de que surjan nuevas oportunidades.

¿Pero qué ocurre si el exceso de fricciones provoca un desequilibrio a largo plazo en el mercado y el número de personas desempleadas resulta sistemáticamente superior al de puestos ofrecidos, bien porque el tejido industrial es incapaz de absorber la demanda, bien porque los demandantes no están dispuestos a aceptar determinadas condiciones laborales?

En tal caso el paro no es friccional, sino estructural, y muchos especialistas lo achacan a la rigidez del mercado: salarios base elevados, rigurosas políticas de protección en caso de despido improcedente… La mayoría de los expertos cree que cuanto menos intervenga el estado en este sentido, mejor para todos.

La media del índice de desempleo durante un período largo de tiempo se llama tasa natural de paro. En ese período lo más probable es que, coincidiendo con diferentes ciclos macroeconómicos, haya etapas en las que se registre un mayor o un menor número de parados.

Estas fluctuaciones en torno a la tasa natural de desempleo constituyen el llamado paro cíclico y dan una idea de la magnitud de las épocas de bonanza y de vacas flacas de las naciones.

 

 

 

 

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