El negocio de ser supermodelo

Cualquiera puede pensar que no tiene mérito ser una supermodelo: basta con nacer con un cuerpo y un rostro privilegiados, y saber caminar a grandes zancadas con un poco de garbo. Cuestión de genética. Mérito de los padres, de los antepasados.

Pero, si fuese así de sencillo, no habría tantas mujeres con figuras de escándalo y caras bonitas en la cuneta de la moda o con sueldos miserables de unos pocos cientos de miles de euros, migajas en comparación con la cifra que factura Gisele Bündchen, la actual reina del cotarro: 42 señores kilos. La brasileña es la modelo mejor pegada del mundo (otra vez…), de acuerdo con la lista que cada año elabora Forbes tras analizar las finanzas de las divas del negocio.

Por debajo de Bündchen (quien, por cierto, ha aflojado el ritmo de trabajo para dedicarse a sus dos hijos) aparece, a una distancia estratosférica, Miranda Kerr, cuyos 7,2 millones de euros parecen un chiste.

La ex del actor Orlando Bloom posee uno de los rostros más codiciados del circo de la moda y es, además, ángel de la principal firma de lencería de la galaxia, para la que desfila cada Navidad con el mismo poder de convocatoria y el mismo éxito que los Reyes Magos.

De Kerr para abajo las cifras se aprietan… ¡y vuelven las brasileñas! Adriana Lima, la tercera en discordia, factura 6 millones de euros, lo que la sitúa por delante de una todopoderosa de las pasarelas, Kate Moss. La inglesa, al filo ya de los 40 años de edad y que ha demostrado una formidable capacidad de autodestrucción, se queda cerca del podio, con 5,7 millones de dólares.

Conocer los siguientes nombres de la lista exige ser un auténtico fashionista, dada su escasa repercusión mediática. La quinta modelo mejor pagada es la china Liu Wen, que en 2013 ha facturado 4,3 millones de dólares y en 2009 se convirtió en la primera oriental presente en el desfile de Victoria’s Secret.

Le pisan los talones Hillary Rhoda (4 kilos) y Carolyn Murphy (3,6 milloncitos), cola de este ranking en el que, mientras nadie descalifique a Bündchen por abusona, no parece que vaya a haber grandes novedades.

Conviene recordar que una parte importante de los ingresos de la top carioca proceden de sus líneas de calzado, ropa y cosméticos. Porque, sí, también utiliza el coco. Y sabe que la de empresaria es una profesión sin fecha de caducidad.

 

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