El negocio de los videntes

Aprovecharse de la gente es inmoral y, en ocasiones, ilegal. Pero, por desgracia, en el mundo tiene que haber de todo. El negocio de los videntes es uno de los que más ingresos reporta. Y es que, además de las conocidas echadoras de cartas de los parques, están las que ven el futuro a través de las líneas 806.

Cada uno es libre de creer o no en estas cosas. Seguro que hay gente profesional, que ha estudiado lo que haya que estudiar y desempeña su labor con conocimiento. El problema viene cuando personas aprovechadas tratan de engañar a personas vulnerables.

En ocasiones, nos sentimos solos y con muchos problemas a la espalda. Hay veces en las que no queremos molestar a nuestros seres queridos. Nos sentimos vulnerables. Es la situación perfecta para que entre en juego el mundo de los videntes.

¿Cuántas veces hemos visto, a altas horas de la madrugada, como “videntes” hablaban con diferentes clientes? Siento poner en duda el trabajo de estas personas, pero, con un coste de más de un euro y medio el minuto de llamada, puedo permitirme hacerlo. Si nos damos cuenta, hacen preguntas a las que contestan personas angustiadas y ellos responden cosas tan lógicas que suenan muy poco creíbles.

El negocio de los videntes es totalmente legal, mientras cumpla ciertas normas. Pero, a mi parecer, y hablo en particular de los que lo hacen a través de la televisión, es inmoral. Las personas que recurren a estos servicios lo hacen porque realmente tienen un problema. Escuchar las respuestas de estas personas no creo que les vaya a ayudar en nada.

Por supuesto, que habrá gente que se sentirá mucho mejor tras hablar con ellos; no lo dudo. Y es que, otra cosa no, pero escuchar por 1,5 euros el minuto sí que lo hacen. Recurrir a estas personas, no es una mala idea en ciertos momentos de la vida.

Aunque, creo más en los psicólogos, pero cada uno tiene sus preferencias. Lo que no veo bien es que cobren esos precios desorbitados a gente que, en la mayoría de los casos, sufra problemas económicos,.

Para contratar estos servicios, se debería ir en persona a alguna vidente conocida que no trate de estafarnos. Aunque no es fácil reconocerlas, sí lo es ver el precio que nos pretenden cobrar. Así que, mucho cuidado a la hora de contactar con cualquier vidente.

Y sobre todo, evitar las líneas 806, porque lo único que pretenden hacer es mantenernos en espera durante varios minutos, llegando incluso a colgarnos sin habernos atendido. Un negocio que existe desde tiempos inmemoriales y que, ahora, está muy bien pagado.

Hay que tener cierta intuición para saber a quien le estamos confiando nuestros problemas y, sobre todo, nuestro dinero.

 

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