La Navidad es un negocio

Se acercan las fiestas navideñas, tiempos de paz y felicidad o al menos eso es lo que nos intentan vender. Pero no solo eso, las marcas nos incitan a consumir como si no existiese un mañana. La Navidad, más que una fiesta para estar rodeados de la familia, se ha convertido en todo un negocio para las empresas. Cenas, fiestas, regalos y gastos, muchos gastos.

Ahora es el momento en el que las marcas realizan nuevas campañas publicitarias para conseguir persuadir al público e incitarlos a que adquieran sus productos. Y es que en estas fechas, la sensibilidad de las personas está más a flor de piel, está más latente y eso las marcas lo saben.

Por ello, utilizan sus estrategias para transmitir sus valores y conseguir una comunicación eficaz que se refleje en las ventas. Las decisiones de marketing de las empresas son las que a corto plazo brindan beneficios a las marcas.

Todas estas acciones llevadas a cabo por las marcas han conducido al desenfreno consumista en esta época del año. La Navidad se ha convertido en un auténtico polvorín del consumo más irracional.

Si antes las familias se ceñían a adquirir adornos navideños, productos gastronómicos de la época como turrones o mazapanes, y algún que otro regalo; ahora se ha convertido en todo un sprint por conseguir cuantas más cosas mejor. Las marcas han conseguido modificar las tendencias y conducir a la sociedad hacia el consumo ostentoso. Hasta las bandas sonoras de los spots televisivos a base de villancicos son puras herramientas de marketing.

El legendario y universal Papá Noel, no es más que un producto de un antiguo mito que la sociedad moderna ha convertido en fiel excusa para incentivar el consumo. Los antiguos anuncios publicitarios otorgaron a Papá Noel su ubicación, el Polo Norte, junto con sus famosos renos.

A partir de ahí, y aprovechando los colores que representaban a la Navidad, el rojo y blanco, la marca Coca Cola se “adueñó” del famoso Papá Noel, mostrado como un abuelito simpático, y lo utilizaba en sus anuncios como reclamo publicitario para promocionar así la marca.

El impulso comercial por parte de las marcas ha hecho que la Navidad se convierta en un producto, el cual debe “regalarse”, “comerse”, “celebrarse” y “consumirse”. Y por si fuera poco, en España no solo tenemos a Papá Noel, aquí la tradición también nos trae a los Reyes Magos de Oriente, que se traduce en más consumo.

Por ello, para prevenir esta ola de gastos desmesurados que se avecina, lo aconsejable es controlar las compras en esta época de Pascua para mantener la economía a salvo.

 

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