El negocio de la muerte. ¿Cuánto cuesta un entierro?

Morirse se ha convertido en todo un lujo. España es uno de los países de la Unión Europea que más paga por los servicios funerarios, sobre todo, después de que el gobierno de Mariano Rajoy decidiese, en 2012, subir el tipo impositivo que grava este servicio que pasó del reducido 8% al 21%.

Así, España se ha convertido en el país con el IVA más alto en los servicios funerarios, por delante de Austria, que aplica un 20%; Alemania, un 19% o Malta, donde el IVA para este servicio es del 18%. En cambio, en países como Reino Unido, Suecia, Finlandia, Portugal, Holanda, Italia, Irlanda y Dinamarca, el sector funerario está exento de pagar impuestos.

En España, la subida del IVA ha provocado que los funerales se hayan encarecido entre 200 y 500 euros, dependiendo de si se está asegurado o no. Actualmente, el coste mínimo de un funeral básico no baja de 900 euros, aunque el gasto medio de un español está en los 3.700 euros aproximadamente.

No obstante, dependiendo de en qué parte del territorio español se muera, esa cifra varía considerablemente. Entre las ciudades más caras para organizar un sepelio se encuentran Barcelona y Tarragona, con un precio medio de los servicios funerarios de 6.400 euros y 5.300 euros, respectivamente.

En el lado opuesto, están Cuenca y Tenerife, donde el coste medio oscila entre los 2.200 euros y los 2.400 euros, según un estudio realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios. Dicho estudio, realizado en 31 ciudades, pone de manifiesto la falta de información y de transparencia de muchas funerarias, ya que en un 35% de los casos el cliente no recibe un verdadero presupuesto.

Además, la OCU critica la situación de monopolio de varias funerarias en algunas ciudades, donde competir en este mercado es prácticamente imposible. Esta situación provoca que el ahorro a la hora de contratar el servicio sea prácticamente nulo, cuando en ciudades donde existe la competencia entre empresas funerarias un cliente puede llegar a ahorrarse una media de 900 euros.

Y es que el sector funerario es uno de los pocos que está esquivando la crisis. En la actualidad, las familias españolas gastan menos de media en los sepelios de sus seres queridos, pero, hasta ahora, los seguros de decesos (en España, casi la mitad de la población cuenta con uno) y el creciente número de fallecidos (en 2011, hubo 8.761 muertes más que el año anterior) han llevado a las empresas funerarias a seguir ganando dinero.

Atrás quedaron los tiempos en los que los funerales se pagaban al contado. Ahora, incluso las grandes empresas del sector ofrecen financiación para las familias con menos recursos. Y es que morirse se ha convertido para muchos en un ritual de lujo, por lo que cada vez son más las personas que deciden donar su cuerpo a la ciencia.

Con ello, no se gana dinero, pero tampoco se gasta en un entierro. Son las universidades las que se encargan de gestionar y pagar todos los gastos derivados de la donación. Son nuevas formas de ahorrar, después de morir.

 

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