El negocio de engendrar un hijo. Los vientres de alquiler en España

En España está prohibida expresamente la maternidad subrogada, lo que popularmente se conoce como vientre de alquiler. Una mujer pone a disposición de una pareja o de una persona su vientre para ser fecundada y después dar ese hijo en adopción.

Es una práctica permitida y perfectamente legal en otros países con lo que aunque teóricamente no se puede llevar a cabo en nuestro país, hay multitud de agencias que con su sede social en países en los que sí es legal esta práctica, ayudan a españoles a llevarla a cabo.

Es un negocio del que es imposible calcular los beneficios, primero y principal porque no declara en España al ser ilegal la práctica. Lo normal es que las parejas que contratan los servicios de una madre de alquiler deban invertir una importante cantidad de dinero para poder llevar adelante el embarazo puesto que hay que hacerlo en otro país.

En internet hay páginas web de agencias que ayudan a llevar a cabo estas prácticas y según su propia información, la inversión inicial ronda los 39.000 euros, a los que habría que sumar los viajes o traslados necesarios para la totalidad del proceso.

En realidad el precio total de todo el proceso es difícil de calcular y de eso se aprovechan algunas agencias que inician el proceso para luego ir sumando cantidades. Se calcula que por ejemplo en Estados Unidos todo el proceso puede rondar los 100.000 dólares ya que la madre de alquiler también se lleva una compensación económica por poner a disposición de la pareja su cuerpo.

Esta práctica crece con el paso del tiempo y no únicamente entre parejas estériles, sino también entre parejas del mismo sexo que no pueden tener hijos o que no pueden adoptarlos. Está claro que esta posibilidad se circunscribe a bolsillos con poder adquisitivo o a familias que puedan acceder al crédito.

Es una práctica que va in crescendo en España y de manera no controlada ante la ilegalidad que supone, pero lo único que está consiguiendo la ley a través de la prohibición es que los vientres de alquiler proliferen en otros países y después lleguen los problemas a nuestro país.

El hándicap de los padres llega cuando tienen que registrar a sus hijos en el registro civil nacional y es que la Ley sobre Reproducción asistida de mayo de 2006 declara nulo cualquier contrato de alquiler de un vientre para tener un hijo, ya sea a cambio de dinero o no.

Pero, una vez nacido el bebé ¿cómo registrarlo como propio en España? Lo habitual ha sido hacerlo en los consulados españoles de esos países en los que se ha alquilado el vientre de una mujer, pero desde 2010 si se obtiene una sentencia en el país de origen donde se ha gestado el bebe, se reconoce como hijo legal en España.

Ilegalizar esta práctica en nuestro país únicamente provoca problemas, parejas que van a otros países y llegar a traspasar la legalidad por tener hijos.

La Ley debería proteger a los bebés en primer lugar y si realmente es una práctica que se está realizando, sería conveniente regularla en España y terminar con quienes rentabilizan la desesperación de una pareja que quiere tener hijos. La postura del avestruz no tiene sentido en un mundo globalizado como el actual.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *