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Ryanair, Plc es una aerolínea irlandesa de bajo costo con sede social en Irlanda. Fue fundada por Tony Ryan en 1985 con 25 trabajadores, siendo su primera ruta Waterford-Londres. La compañía de bajo coste irlandesa Ryanair (FR) es una de las mayores compañías aéreas de Europa. Ofrece unos 180 destinos en 27 países europeos. La reina por excelencia de las low cost europeas es de Irlanda y todos la conocemos, para bien o para mal. Ryanair fue la primera y la que más ha hecho por lo que se ha denominado la “democratización del aire”. Es decir, ofrecer tarifas extrarreducidas por vuelos entre las ciudades europeas y, desde hace unos años, el norte de África.

Lo que muchos se preguntan es cómo es posible que, por volar en Ryanair, pueda llegar a pagar diez euros si el mismo trayecto en otra compañía puede salir por 200.

El modelo low cost de Ryanair se basa en varios pilares. Por un lado, la parte administrativa se ha reducido al mínimo y toda su gestión se realiza por vía telemática. No tienen más oficinas que las indispensables. De este modo, ya se ahorran en alquileres y personal un buen pellizco.

Las opiniones de los usuarios hacen que en la balanza pese más lo negativo. Ryanair nace en la década de los 80 en Irlanda como la compañía que democratizaba los viajes en avión por los bajos precios que ponía a sus billetes. La realidad ha demostrado que, una vez más, nadie da duros a pesetas. La compañía ha sido acusada de publicidad engañosa porque sus ya famosos billetes a cero euros, nunca son gratis, hay que pagar las tasas, la facturación de la maleta, la tasa de gestión, el seguro de viaje… La letra pequeña de sus billetes es muy pequeña y aunque es cierto que los pasajes resultan más baratos, en ningún caso vamos a volar gratis.

Además los problemas técnicos con sus aviones han sido numerosos, cumplen la ley en relación a revisiones y exigencias pero parece ser que la llevan a límite, ante lo cual tal vez habría que revisar también la ley porque han tenido más de un problema de aterrizaje de emergencia. Son famosos también por llevar el combustible justo, ¿una posible estrategia para conseguir pista de aterrizaje antes que otras compañías?

Sea como fuere para viajar en Ryanair hay que conocer bien sus reglas para no llevarse un disgusto. La facturación se cobra, la elección de asiento se cobra, el respirar e ir al baño de momento no, pero… En cualquier caso las comisiones de cobro que nos pueden aplicar y que están en la página web son muy extensas y en muchas ocasiones no nos paramos a leerlas. Con esta compañía es recomendable leerlas. Por ejemplo, si no lleva impresa la tarjeta de embarque le cobrarán también, al igual que si hace el pago con una tarjeta de crédito en vez de con una de débito. La comisión puede incrementar el billete un 2%.

Es la compañía más estricta con el asunto del equipaje de mano, las medidas son 55 cm x 40 cm x 20 cm y no puede pesar más de diez kilogramos. Y es literal, si la mochila que llevamos no entra con holgura en la cesta que mide las dimensiones del equipaje de mano, ya tenemos un problema. Aunque parece que en Ryanair todos los problemas se solucionan con Poderoso caballero es Don Dinero.

Por otra parte, es conveniente asegurarse del destino al que se compra el billete, porque no siempre es al aeropuerto de la ciudad que queremos viajar, sino a alguno de otra ciudad de los alrededores. El prejuicio del traslado puede acarrearnos un coste añadido, si no lo tenemos en cuenta.

Por si fuera poco Europa está investigando si Ryanair ha tenido algún tipo de ventaja en los aeropuertos de Reus y Girona Costa Brava. Hay serias dudas sobre si la Comunidad Autónoma de Cataluña habría beneficiado supuestamente a la compañía frente a la competencia.

Las opiniones de los viajeros son en un alto porcentaje negativas, sus problemas técnicos, sus exigencias y su falta de atención al pasajero han provocado que Ryanair sea el patito feo de las aerolíneas low cost. A su favor juega que sigue teniendo unos billetes económicos, pero mucho cuidado con las condiciones y los cargos que pueden implantarnos por diferentes conceptos porque no sea que además de viajar como sardinas en lata, nos salga el billete por un pico. A veces merece la pena hacer el cálculo porque el importe total viene a ser el mismo que si viaja con una compañía que no es de bajo coste y coge el billete con algo de antelación, o en la oferta de último minuto.