El Método Gronholm, el arte de la selección de personal

¿Quién no teme ir a una entrevista normal de trabajo por primera vez? Una sensación de nerviosismo corroe por el cuerpo cuando a alguien le llaman para hablar personalmente con el director de una empresa o con el responsable de recursos humanos. Se suele estar dubitativo e inseguro en la primera ocasión (como la Selectividad), porque es nuevo para un adolescente recién licenciado o en proceso de graduarse.

Pero, al igual que en el segundo examen, en el tercero (…) de la prueba de acceso a la universidad, la cuestión es ir cogiendo soltura y experiencia de cara a las siguientes llamadas que nos hagan. No es el fin del mundo. Es una prueba más que todo el mundo prueba y aprueba.

La tranquilidad es una característica importante que denota seguridad. Además, hay procesos mucho más exigentes y dificultosos que una simple entrevista.

Sino, que se lo digan a aquellos trabajadores que han tenido que pasar prueba tras prueba para conseguir un puesto de trabajo en una multinacional. Existe una película española que refleja este comportamiento.

Quizás, en ocasiones, aparece un poco exagerado, aunque quién sabe, la realidad supera a la ficción. El método Gronholm. Es un film dirigido por Marcelo Piñeyro en 2005.

El argumento es muy simple pero dramático a la vez. El director deja numerosos mensajes escondidos y cuestiones con una finalidad subliminal y de reflexión para que el espectador se plantee.

Una multinacional busca un profesional para cubrir la única vacante libre que queda a en la empresa. Un total de siete trabajadores (bien trajeados y aseados) se dan cita a una hora y un día de la semana para pasar una serie de pruebas. Cada uno de ellos muestra una personalidad distinta: desde el más agresivo o triunfador hasta la más insegura o crítica.

La competitividad existe desde el primer minuto entre ellos por conseguir algo positivo, un buen empleo y remunerado. La rivalidad aparente, que hay entre ellos, provoca la aparición de un entorno hóstil para cada individuo, reflejándose en las tomas de decisiones dubitativas y en el miedo escénico

Los aspirantes pasan por ocho fases. La primera consiste en detectar quién es de entre los siete candidatos el topo. Para descubrirlo todos rellenaron un formulario, sin poner ninguna queja, excepto uno. Ricardo Arces (el nombre del personaje) era el falso postulante del grupo (continúa en el proceso). Además, cada uno de ellos tenía que presentarse ante el resto

La segunda prueba consiste en elegir a un líder. Julio Quintana se convirtió en el máximo responsable. Lo que él no sabía, es que el resto de sus contricantes conocían la denuncia que puso a su anterior empresa por dañar al medio ambiente.

La presión del grupo hizo que el personaje abandonara, también, la entrevista. El motivo principal de su expulsión es, si finalmente fuese escogido por la compañía, podría realizar el mismo comportamiento que tuvo en su anterior trabajo.

La siguiente fase consiste en que cada uno debe de defender las fortalezas y oportunidades que representan hacia el exterior. El candidato que no pudiese defenderse a sí mismo, sería expulsado. También se analizaban los puntos fuertes del resto de los candidatos. Ana Paéz es la tercera en abandonar.

La próxima fase consiste en saber aguantar un momento agrio. Los candidatos deben de comer los alimentos que la empresa les ha cedido. Es el momento del almuerzo. La comida que les dan, aparte de estar caducada, tiene un sabor malo. Lo comen, menos una candidata, Nieves (continúa en el proceso).

La próxima prueba consiste en medir la resistencia frente a la presión social (en este caso del grupo). El topo (Ricardo) le comenta a su compañero (Enrique León) que en el pasado él fue un activista sindical. Ante esta confesión, Enrique le comenta a Monce (otro candidato) sobre el pasado de Ricardo. Éste se confesa como el topo. Finalmente, Enrique tiene que salir del grupo por la presión que no ha podido soportar.

Ricardo, Nieves y Monce son los tres últimos candidatos. La siguiente prueba consiste en pasarse una pelota entre los tres. La prueba se basa en poseer agilidad mental. Tanto Ricardo como Nieves empiezan a hablar en otros idiomas. Monce queda replegado en esta situación dando un balonazo a Nieves. Finalmente, abandona la entrevista.

Ricardo y Nieves son los que van a luchar por la vacante libre. El puesto es para aquel que tenga más poder de convicción. Nieves está dentro del ascensor (con las puertas abiertas) y Ricardo enfrente de ella. En menos de un minuto, tanto uno como el otro, deben de convercerse qué es lo mejor para ella o él. Al final, Ricardo consigue que Nieves salga del ascensor. El ganador es Ricardo .

El director de la película da una visión crítica sobre como está funcionando la sociedad y las empresas. Por conseguir un buen puesto de trabajo, el ser humano es capaz de demonizar a su semejante para adquirir un bien, un producto o, simplemente, un empleo. Al conocer esta visión las multinacionales, han decidido muchas de ellas seguir, no estos mismos pasos, pero sí fases muy parecidas.

 

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