Seleccionar página

El cotilleo vende. Los temas de sociedad se han ido integrando en las páginas de los periódicos generalistas y en los programas de televisión y radio que han comprobado el tirón de esta clase de noticias para el público. De una revista con información general a especializada en el corazón. La tercera publicación más seguida de su sector. A principios de los 50 empezó su andadura.

Joaquín Valdés Sancho creó la empresa Gráficas Espejo que se convirtió en la editora de ‘Diez Minutos’. Ya tenía experiencia en la prensa escrita porque había participado también en la puesta en marcha de otros medios. Dirigió la revista durante dos décadas y pasó el testigo a uno de sus hijos. La primera tirada fue de 10.000 ejemplares.

A mediados de los 80, Lagardère (un grupo francés que agrupa empresas de aeronáutica igual que medios de comunicación, al que las privatizaciones de Jacques Chirac le beneficiaron mucho) llega a España a través de su filial Hachette Filipacchi y compra varias cabeceras especializadas como la cinematográfica ‘Fotogramas’ o la de moda para un público femenino joven como ‘Ragazza’.

Las multinacionales entraban en la prensa del corazón que tradicionalmente (la mayoría de las revistas), estaba gestionadas por familias. Los inversores extranjeros no habían sido bien recibidos, pero al final las publicaciones pasaron a formar parte de grupos editoriales que iban engullendo cada medio para aumentar su cartera de clientes.

‘Diez Minutos’ distribuyó por los kioscos más de 360.000 ejemplares al dia en 2013. Es la tercera publicación más leída dentro de la prensa rosa. ‘Pronto’, que ocupa el primer puesto, imprime 700.000 revistas más cada día. Con ‘Hola’, la segunda, la diferencia es menor (200.000 ejemplares).

La crisis del papel es menos acuciante en este sector que en el resto de diarios tanto generalistas como especializados. Estos tienen la mayor parte de la audiencia en la versión digital y por tanto, gratuita de su cabecera. Sin embargo, los lectores del corazón siguen apostando por el papel. De ahí que las páginas web no tengan un diseño atractivo. En el caso de ‘Diez Minutos’, la web tiene más aspecto de mosaico que de una revista con información. La parte visual prima sobre lo demás (es comprensible tratándose del género que es), pero no para bien. Las pequeñas fotos llenan la portada generando confusión.

La intromisión en la vida privada de algunos personajes conocidos le ha costado disgustos. El Tribunal Supremo condenó a la revista en 2011 a pagar casi 50.000 euros por publicar fotos del presentador Buenafuente con su pareja.