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El Corte Inglés era una pequeña tienda en la calle Preciados de Madrid, con esquina a las calles Carmen y Rompelanzas, dedicada a la sastrería y confección para niños que había sido fundada en 1890. No sólo de Inditex vive España. La cadena del triángulo verde se convirtió en el grupo comercial más importante del país en el siglo XX, pero las cosas han cambiado: los empleados trabajan más horas en condiciones peores y con un sueldo que no está nada acorde con el esfuerzo que hacen.

El origen de El Corte Inglés está relacionado con Cuba. Allí se desplazó primero César Rodríguez, donde trabajó un tiempo como mozo multitarea en un supermercado y después, su primo Pepín. Éste consiguió dar un salto importante con la publicidad de la empresa y empezó a usar técnicas de las grandes superficies de Estados Unidos como la estrecha relación y atención con el cliente, algo que trasladaron a su negocio a la vuelta a España. En los años 30, Pepín abre Sederías Carretas, el origen de Galerías Preciados. En plena etapa de carestía para la población española, los primos deciden separar sus caminos y la lucha entre Galerías Preciados y El Corte Inglés, daba los primeros pasos.

La mala etapa económica por la que El Corte Inglés está pasando, le ha hecho perder puestos en la lista que ha elaborado la publicación ‘Stores’ y la consultora Deloitte de 2013. Lo sitúan en el puesto 62 de las 250 empresas de venta minorista más importantes del mundo, bajando ocho posiciones.

Los trabajadores no se sienten integrados en una compañía que no cuida de su bienestar. Según el Comité de Empresa de El Corte Inglés de Málaga, la filosofía de respetar los derechos de la plantilla subiendo los sueldos cuando tocaba, quedó en los 70 y ahora es al revés.

En peor situación están las mujeres. Casi siete de cada diez trabajadores son mujeres, pero menos del 20% ocupa altos cargos. Por si esto no fuera poco, la empresa se comprometió a luchar por equiparar los beneficios para hombres y mujeres a través de un Plan de Igualdad, y no ha cumplido. El salario sigue siendo diferente porque la cantidad de dinero que se paga en los complementos del sueldo (comisiones por venta, etc) es distinta entre unos y otros. La vara de medir no está en el mismo sitio y sobre la conciliación familia/trabajo, mejor no hablar. Una sección en la que El Corte Inglés está a la cola según los datos que ha aportado el Instituto Internacional de Ciencias Políticas.

Ni transparencia ni libertad. UGT y CCOO agrupan a un porcentaje ínfimo de trabajadores porque existen dos formaciones sindicales más, Fetico y Fasga, que tienen a tres cuartas de la plantilla entre sus afiliados. Requisito que ha figurado en muchos contratos y que algunos empleados se han visto obligados a firmar por miedo a perder el trabajo. Las presiones para que cualquier persona que quiera presentarse al comité de la empresa acabe renunciando están a la orden del día.

El Corte Inglés acude a los bancos para financiar su deuda millonaria y ante los trabajadores prefieren mostrar la flema británica.